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Cuidar nuestro cerebro a través del sueño

Cuidar nuestro cerebro a través del sueño.

Cuidado de nuestro cerebro

A veces, en este camino del crecimiento personal, nos puede asaltar la absurda idea de que ya no estamos para adquirir nuevos conceptos, que nuestro tiempo de aprendizaje ya pasó. Y decimos absurda idea, ya que nada más lejos de la realidad. La plasticidad cerebral es un hecho demostrado hoy en día, con lo que no hay excusas, siempre estaremos a tiempo de transformarnos, crecer y evolucionar.

Los actuales avances en el estudio de nuestro cerebro han permitido llegar a conclusiones como que, la clave del aprendizaje no es la capacidad de almacenamiento, sino las conexiones neuronales. Y dichas conexiones las podemos estar creando a lo largo de toda nuestra existencia.

Sin entrar a explicar el funcionamiento de nuestros axones o dendritas, sólo os daremos como dato, que desde que somos concebidos, nuestro cerebro comienza a crecer de forma rápida. Cuando nacemos, solo tenemos alrededor del 24% del cerebro adulto y hasta los veintitantos años, no se termina de formar la corteza prefrontal. Y si bien es cierto con la edad disminuye la capacidad neuroplástica de nuestro cerebro, esta no se pierde.

Y ya que sabemos que no tenemos la excusa de nuestra edad biológica para seguir creciendo, sino que depende de cómo cuidemos nuestras conexiones neuronales, vamos a ponernos a trabajar las claves para cuidar nuestro cerebro.

Para el cuidado de nuestro cerebro son básicos 4 puntos:

. Cuidar el sueño

. El deporte

. La meditación

. La calma

Y en este post comenzaremos con el punto de cómo podemos trabajar nuestro sueño para cuidar nuestro cerebro.

El sueño y el aprendizaje

El dicho de consultar las cosas con la almohada realmente tiene un fundamento científico. Y es que cuando el sueño es reparador el cerebro pasa a procesar toda la información que hemos vivido durante el día. Repasa todos y cada uno de los recuerdos, los copia y archiva en su lugar correspondiente para que estén disponibles. Es como si hiciera una limpieza a fondo, eliminara el caos y ordenara.

En contra de lo que se pensaba en el siglo pasado, nuestro cerebro no se toma vacaciones por la noche mientras dormimos. Ordena, procesa y coloca la información. Pero es la calidad del sueño la que permite que este ciclo funcione.

A esta calidad del sueño tenemos que unirle la cantidad de horas mínimas que deberíamos dormir. Únicamente cuando el sueño dura más de 6 horas mejoramos el rendimiento de nuestro día siguiente.

En este proceso en el que el cerebro ordena y coloca nuestros recuerdos e información, robustece los recuerdos o los recorta quedándose sólo con los detalles más importantes.

En experimentos con ratas se estudió que cuando están recorriendo un laberinto se activan determinadas neuronas y que después mientras duermen, esas mismas neuronas se vuelven a activar en el mismo orden. Como si las ratas estuvieran de nuevo haciendo ese recorrido, de forma que lo memoriza mejor.  Y este mismo proceso sucede con nuestro cerebro, durante el sueño activamos patrones que vivimos durante el día y así refuerza los recuerdos. Es como si recibiéramos tantos impulsos o estímulos que necesitáramos tiempo para procesarlo y al dormir tenemos esta posibilidad.

Todo este orden que realiza el cerebro es el que permite encontrar soluciones a problemas, llegando a conclusiones que mientras estamos despiertos sería más complicado.

Es como si durante el día nos dedicáramos a recoger información y durante la noche a procesarla. Ya que por la noche no está teniendo continuos estímulos externos y por tanto se puede concentrar en su trabajo. De igual manera que cuando queremos aumentar nuestra productividad desconectamos el móvil y nos concentramos solo en lo que estemos haciendo.

Prácticas para cuidar nuestro sueño

Por ello es básico no tener aparatos eléctricos en la habitación donde dormimos. Acostarnos temprano y levantarnos temprano. No mirar pantallas al menos 1 hora antes de irnos a dormir. Inducir el sueño con meditación o calma y no con contenido audiovisual. Cuidar el tejido de las sábanas donde dormimos, es preferible que sean materiales naturales como el algodón. Cuidar la limpieza y orden de la habitación. Y que sea una habitación ventilada durante el día.

Así que plantéate que tener un buen día puede depender más de cómo te acuestas y cómo duermes que de como te levantas. Cuida tu sueño y cuidarás tu aprendizaje, tu cerebro y tus días.

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