En las semanas anteriores hemos estado tratando el tema del autoliderazgo, qué es, y cual es su importancia para liderar nuestras vidas. También, hemos estado tratando algunos temas sobre el liderazgo, y algunas cualidades escensiales para aquellas personas que tengan la responsabilidad de liderar en la vida de otras personas. Es por esto que en está ocasión estaremos hablando sobre la inteligencia emocional en la toma de decisiones, ya que es una cualidad clave en un líder.

¿Qué significa tomar decisiones?

La toma de decisiones es la toma de una acción determinada, tomamos una decisión cuando tenemos varias opciones, y tenemos que elegir entre una de ellas, lo cual no es tarea fácil, ya que constantemente durante nuestro día a día tenemos que estar tomando multitud de decisiones, «y nuestras decisiones conforman nuestra vida».

¿Qué es inteligencia emocional?

La inteligencia emocional es la capacidad de gestionar nuestras propias emociones, y también las de las personas que nos rodean. Es la capacidad que se tiene de gestionarse a sí mismo, y la relación que se tiene con el entorno.

¿Cómo se relaciona la toma de decisiones con las emociones?

Todas las decisiones se toman emocionalmente, las personas deciden por lo que sienten, por lo que piensan y por lo que perciben.

La información y el razonamiento lógico nos colocan en la mejor situación para ejercer nuestras emociones, por lo tanto, podemos identificar la base emocional de nuestra decisión.

No hay inteligencia emocional sin motivación, y no hay motivación sin emoción. Todas nuestras decisiones están determinadas por las emociones. Cuando tenemos que decidir o escoger entre diferentes opciones, esas alternativas se representan en nuestra consciencia como imagenes mentales.

Esas imagenes no son solo información para que procese nuestra razón, sino que están siempre acompañadas de una emoción.

Nuestros recuerdos y pensamientos están etiquetados con el miedo, la alegría, la tristeza, la repugnancia, etc… qué sentimos en ese momento o imaginamos que sentiríamos si lo hiciéramos.

Basándose en estos datos emocionales, nuestro sistema emotivo junto al racional hace un balance y decide la mejor opcióna tomar. Si no supiéramos sentir nada especial por ninguna de nuestras posibles decisiones, entonces no sabríamos esgoger entre ellas, no sabríamos qué es relativamente bueno para nosotros, y qué resultado tendría esa acción, no estaríamos motivados.

Decisión racional e irracional.

Todo lo que venimos viendo hasta ahora, lo que nos quiere decir es que podemos tomar decisiones de forma racional e irracional.

Las decisiones que se tomas de forma completamente irracional son aquellas en las que la emoción predomina sobre nosotros. Se manifiestas cuando hay una situación de mucho miedo, repugnancia, o también, una situación de mucha alegría que no sabemos cómo gestionar.

Las decisiones que se toman de forma racional, son aquellas en las que nosotros mismos pensamos, reflexionamos y tomamos dicha decisión. Es por esto que trabajar la inteligencia emocional para tomar mejores decisiones es muy importante, ya que de no ser así, nuestras emociones estarán predominando sobre nuestras decisiones y acciones.

Tomemos un ejemplo: en una ocación, me encontraba buscando una compañía para que me hicieran la instalación de la Wifi en mi casa. Al encontrar una compañía me puse en contacto con ellos, pero al responderme me trataron de muy mala manera. 

La persona que me atendió me dijo muchas palabrotas, y me estaba tratando con una actitud muy agresiva. En ese momento tenía dos opciones, responderle a esa persona de una forma irracional, impulsada por la emoción del momento. O de una forma más racional, simplemente escuchando, respirando y terminando la llamada.

En ese momento me dicidí por tomar una decisión más racional y educada, y este es tan solo es un pequeños ejemplo de todas las decisiones que tenemos que ir tomandoen nuestro día a día, y de cómo las emociones influyen en las decisiones que vamos tomando.

¿Cuál es la decisión correcta?

Tomar decisiones no es tarea sencilla, ya que al fin y al cabo no se sabe cuál es la decisión correcta ante una situación.

No podemos saber sí nuestras decisiones nos están llevando al camino que realmente deseamos.

Aún así sé valiente, y arriesgate a tomar las decisiones que sientas en tu corazón que son las correctas, y que te llevarán a tener la mejores soluciones, tanto para tí cómo para los demás…

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