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El amor a nosotras mismas

El amor a nosotras mismas.

Vamos a abordar una de las líneas a trabajar cuando estamos inmersas en una crisis existencial. El amor a nosotras mismas.

Es evidente que no podremos dar aquello de lo que carecemos. Y por tanto será imposible amar a los demás, amar la vida si no sabemos amarnos a nosotras mismas. De ahí, que un punto de partida sería, ¿somos capaces de amarnos, pero amarnos no de cualquier manera sino con “amor del bueno”?.

Amor del bueno significa ser capaces de conocernos, atender nuestras necesidades, aceptarnos, respetarnos y hacer el camino que nos lleve a dar nuestra mejor versión desde nuestra esencia real. Ahí es nada, fácil verbalizarlo y no tanto llevarlo al cabo.

Comenzaremos estableciendo unas sencillas bases, las tres formas más básicas desde la que podemos vivir la relación con nosotras mismas.

Amor infantil

La primera sería a través de un amor infantil, de bebé. El bebé simplemente se limita a estar y desde ese estar pide que le den todo. Ahora tengo hambre y lloro, quiero que me cojan y lloro, tengo sueño y lloro…. Y permanece, de forma continua, expuesto a que un elemento externo satisfaga sus necesidades. Para conseguir esa satisfacción de necesidades usa además un lenguaje solo entendible por el y con el que espera que los demás sepan como deben satisfacerle.

Cuando la relación con nosotras mismas se vive desde esta fase esperamos que sean elementos externos los que nos estén aportando soluciones y bienestar. Nos hacemos totalmente dependientes de otros. Es un proceso agotador y en el que rara vez se alcanzan los sueños propios. Vivir desde esta posición, en contra de lo que pueda parecer puesto que los demás son los que nos resuelven, produce cansancio, agotamiento, el no saber bien que queremos, sensación de estar pérdida, y una gran bulimia emocional. La tendencia será a pedir más y más porque sentiremos cada vez un vacío mayor que no se llena por mucho que nos den. En esta fase, no nos paramos a conocernos realmente, nos limitamos a alimentar nuestro bienestar emocional con lo que nos dan sin ni siquiera tener certezas de que queremos.

Amor de intercambio

La segunda forma de estar en la relación con nosotras sería a través de una relación de intercambio. Yo hago y espero recibir. Yo te doy para que tú me des. Cuando nos amamos desde esta fase esperamos que si invertimos tiempo en estudios, en dedicación a otra persona… se obtengan determinados resultados. Puesto que lo hacemos con apego al objetivo, a la meta. No disfrutando del camino y desde el amor por amor. No nos permitimos disfrutar del proceso de amarnos. En esta fase nos podemos mover entre dos extremos nos pedirnos mucho a nosotras mismas: si yo trabajé tan duro tengo que tener unos grandiosos resultados o caemos en la total apatía, total si nunca recibo nada para que me voy a esforzar.

Es una visión cortoplacista y basada únicamente en lo que obtendré.

Amor incondicional

Y por último podemos amarnos desde un amor incondicional.

Nos amamos incondicionalmente cuando nos aceptamos tal cual somos, con nuestras virtudes y nuestros defectos. Entendiendo que estamos en el camino desde el aprender y que por ende no somos perfectas. Ni desde un exceso de ego, pero tampoco infravalorándonos.

Cuando somos capaces de amarnos desde este nivel nos atrevemos a ser nosotras mismas. Ya no necesitamos actuar para conseguir la atención o aprecio de los demás. No intentamos ser lo que no somos, nos permitimos ser. Son muchos los mandatos que nos han sido impuestos para conseguir el reconocimiento social, sin embargo, cuando nos quitamos capas autoimpuestas y somos más esencia, nuestra vida se vuelve más real. Aunque en el proceso, nuestro entorno social cambie porque prefieran al bebe al que podían manejar a su antojo.

Una frase de Simone de Beauvoir dice: “ El día en que sea posible para la mujer amar no por debilidad sino por fortaleza, no por escapar de sí misma sino para encontrarse a sí misma, no para humillarse sino para reafirmarse; ese día el amor será para ella, como es para el hombre, una fuente de vida”

Trabajemos ese amor incondicional hacia nosotras mismas, total vamos a acompañarnos el resto de nuestra vida, mejor será conocernos bien y amarnos con amor del bueno, ¿no crees?

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